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Nota del Autor
Desde hace casi quince años, luego de recibir
sorprendentes confidencias de algunos testigos,
investigo la posibilidad de que hubiera existido una
vida de Adolf Hitler en Argentina, donde el ideólogo
del nazismo habría vivido tranquilo y protegido
después de haber escapado de Berlín. En ese sentido
soy el primer periodista que, durante los últimos
años, publicó una serie de artículos en los diarios
sobre este apasionante tema que incluyeron
reportajes a personas que estuvieron con Hitler
después de haber terminado la Segunda Guerra
Mundial. Esas notas, difundidas escuetamente por las
agencias de noticias nacionales y extranjeras,
sirvieron de base a libros, películas documentales y
estudios ulteriores. Pero en muchos casos, al
citarse o reproducirse esos datos en forma aislada
-o sea, sin el contexto de la investigación general-
los mismos no adquirieron la dimensión y el peso que
alcanzan en esta obra donde se los presenta, junto a
nueva información, como piezas de un rompecabezas
que encajan perfectamente.
Después de haber realizado esos trabajos -el último
fue mi libro “Bariloche Nazi” en el cual reafirmo
que Hitler escapó y que en consecuencia la versión
oficial del suicidio es un fraude- se creó una gran
polémica.
Me refiero a la cada vez más comprobada realidad de
un Hitler que no protagonizó un honroso suicidio
sino que, como un hábil mago -esos que con su
destreza encandilan a grandes y chicos- se hizo humo
ante una platea absorta que nunca pudo llegar a
conocer el truco final.
San Carlos de Bariloche, Argentina, 30 de Marzo
de 2006.- |
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