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Nota del Autor
Desde hace casi quince años, luego de recibir
sorprendentes confidencias de algunos testigos,
investigo la posibilidad de que hubiera existido una
vida de Adolf Hitler en Argentina, donde el ideólogo
del nazismo habría vivido tranquilo y protegido
después de haber escapado de Berlín. En ese sentido
soy el primer periodista que, durante los últimos
años, publicó una serie de artículos en los diarios
sobre este apasionante tema que incluyeron
reportajes a personas que estuvieron con Hitler
después de haber terminado la Segunda Guerra
Mundial. Esas notas, difundidas escuetamente por las
agencias de noticias nacionales y extranjeras,
sirvieron de base a libros, películas documentales y
estudios ulteriores. Pero en muchos casos, al
citarse o reproducirse esos datos en forma aislada
-o sea, sin el contexto de la investigación general-
los mismos no adquirieron la dimensión y el peso que
alcanzan en esta obra donde se los presenta, junto a
nueva información, como piezas de un rompecabezas
que encajan perfectamente.
Después de haber realizado esos trabajos -el último
fue mi libro “Bariloche Nazi” en el cual reafirmo
que Hitler escapó y que en consecuencia la versión
oficial del suicidio es un fraude- se creó una gran
polémica.
Me refiero a la cada vez más comprobada realidad de
un Hitler que no protagonizó un honroso suicidio
sino que, como un hábil mago -esos que con su
destreza encandilan a grandes y chicos- se hizo humo
ante una platea absorta que nunca pudo llegar a
conocer el truco final.
La investigación que aquí se presenta es una
contribución a un titánico trabajo para saber lo que
realmente ocurrió. Esta labor fue realizada en
Argentina, razón por la cual el estudio está acotado
al hallazgo de rastros, encontrados en ese país, que
tienden a demostrar que Hitler sobrevivió a la
hecatombe.
El objetivo propuesto en esta indagación
periodística fue reunir la mayor cantidad de pruebas
respecto a la presencia del líder nazi en el sur del
mundo. Es obvio que se ha intentado no dejar trazas
visibles y que existe un pacto de férreo silencio
entre los sectores involucrados, lo que implica
serias dificultades para investigar el caso.
Los detalles sobre el escape -primero desde el
bunker de Berlín a una ciudad europea y luego la
larga travesía hasta América del Sur- no forman
parte central de este trabajo.
Ya algunos autores han avanzado sobre esta última
trama y es de esperar que en los próximos años se
descubra más material que permita demostrar que la
fuga de Hitler realmente existió.
El objetivo principal que moviliza esta tarea es
contribuir a esclarecer los hechos del pasado, con
la convicción que siempre la verdad es parte del
patrimonio de la humanidad. En ese sentido es
deseable la liberación de gran cantidad de
documentación que hasta hoy las potencias, que
participaron de la guerra, mantienen clasificada,
bajo el sello de “top-secret”.
Gran parte de este trabajo de investigación fue
realizado cuando me desempeñaba como corresponsal de
la agencia Diarios y Noticias (DyN) en la ciudad
argentina de Bariloche, donde resido desde 1978, y
del diario patagónico La Mañana del Sur,
perteneciente al matutino porteño Ámbito Financiero.
Llevo varios años buscando los rastros de Hitler y
ahora, en forma independiente, continúo con esta
labor. Debo confesar que con cada dato nuevo que
aparece -y eso sigue ocurriendo al momento de editar
este libro- no dejo de asombrarme.
En esta obra se utiliza un lenguaje periodístico
-pues de eso se trata, del trabajo de un cronista- y
en cada capítulo se intenta dilucidar algunos
sucesos no divulgados, llamativamente ausentes de la
historia oficial.
Es una pesquisa inconclusa, ya que resta por
investigar personas, situaciones inéditas y
documentos oficiales aún clasificados que, si alguna
vez salen a luz, permitirán conocer más detalles del
secreto mejor guardado del siglo XX.
San Carlos de Bariloche, Argentina, 30 de Marzo
de 2006.- |
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