El exilio de Hitler
CAPITULO VI
La “muerte” de Hitler
“Ninguna compañía de seguros pagaría contra la presentación de garantías tan insignificantes como las que se aducen para probar que Hitler ha muerto”.
Teniente Coronel William J. Heimlich, jefe del servicio de inteligencia estadounidense en Berlín.
Agencia United Press, Berlín, 17 de octubre de 1946
La investigación oficial
Se ha visto en esta obra que, al menos hasta junio del año 1945, el dato cierto y público que manejaban los rusos era que Hitler había escapado ya que no se había encontrado evidencia alguna de su muerte.
La versión del suicidio la dieron los nazis para encubrir la fuga de su jefe, y ese falso hecho fue alimentado por presuntos testigos, del círculo íntimo del Führer, quienes afirmaron a pie juntillas que el líder nazi se había matado.
A medida que transcurría el tiempo, los soviéticos comenzaron a apuntar sus sospechas hacia las fuerzas anglo-norteamericanas. ¿Hitler habría escapado bajo un escudo protector de sectores de poder occidentales? La certeza sobre esta posibilidad aumentó cuando los servicios de inteligencia comunistas comenzaron a reunir informaciones que conmocionaban a Moscú ya que daban cuenta de la existencia de un acuerdo secreto entre los nazis y los aliados, excluyendo a los rusos.